sesión a dúo 07/11/2009
Posted by suspirodeLord in Relatos.Tags: eclipsedeluna, LadyA, suspirodeLord
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Sé que para mi hermana es un día importante y me he prometido a mi misma no separarme de ella un solo instante. Hoy me siento más que nunca su hermana mayor y estaré con ella para que pueda complacer a nuestro Amo.
Estoy nerviosa, no me arrepiento de haber aceptado la tarea, pero no puedo dejar de estar nerviosa. Camino al lado de m hermana, cogida de su mano, y tiemblo ligeramente a medida que nos aproximamos a nuestro destino.
Sujeto fuerte su mano, mientras subimos las escaleras hasta casa de Lady A, que nos abre la puerta sonriente y nos hace pasar hasta la cocina. No puedo evitar sonreír al oler su ya familiar lasaña de carne que está terminando de cocerse en el horno. Lady A se sienta en la mesa y nos ordena que no nos quedemos paradas, que no hay tiempo que perder y que ya deberíamos estar las dos desnudas.
Mi hermana se desnuda con una soltura que admiro, ella está acostumbrada a desnudarse para Lady A y además tiene una vena exhibicionista mucho más grande que la mía, aunque ella lo niega y dice que era mucho más tímida que yo hasta que nuestro Amo empezó a educarla. Me desnudo también, animada por la sonrisa de mi hermana que no deja de mirarme, me tranquiliza saber que está conmigo.
Lady A nos recuerda que estamos allí por deseo de nuestro Amo para servirla y complacerla y que espera que demostremos lo bien adiestradas que nos tiene nuestro Amo. Para comenzar nos ordena preparar la mesa y servir la comida, advirtiéndonos que no será necesario más que poner un servicio de cubiertos, para ella por supuesto. Nosotras, como buenas perras, no vamos a utilizarlos, nos bastará un plato hondo donde colocar nuestra comida. Servimos la lasaña en los tres platos, tiene una pinta deliciosa, la comida italiana es mi debilidad.
Hasta ahora todo parece sencillo, dejo que mi hermana reciba las órdenes y me limito a ayudarla. Los nervios han cedido un poco el paso a la excitación, mi cuerpo se empieza a acostumbrar a la desnudez.
Lady A me ordena arrodillarme sobre una de las sillas, ata mis manos a uno de los barrotes del respaldo y recoge mi pelo en una coleta. Le doy las gracias por su amabilidad y miro a mi hermana, sin decirle nada, ya no es momento de hablar, pero sé que siente mi presencia. Lady A se acerca a ella y le ordena arrodillarse en una silla justo enfrente de mí. Mi hermana obedece serena y también es atada a la silla y recogido su pelo. Lady A se sienta entre ambas, en una esquina de la mesa y nos desea buen provecho.
Me siento incómoda con los brazos estirados a mi espalda pero me excita ver así a mi hermana y saber que ella se excita viéndome a mí. Mi hermana espera a que Lady A empiece a comer y agacha su cabeza hasta su plato, para ir lamiendo poco a poco sus pedacitos de lasaña. Trato de imitarla, me cuesta comer mucha cantidad de comida cada vez, así que voy un poco más lenta.
Siento la salsa de la lasaña escurrirse por mi boca, no hace falta mirarme en un espejo, sólo tengo que mirar a mi hermana para imaginarme mi cara llena de salsa. Apuro los últimos pedacitos de lasaña de mi plato y espero que ella termine.





